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8 consejos para ser buen padre 

Son muchas las dudas y miedos que enfrenta un padre sobre la crianza de sus hijos. ¿Lo estaré haciendo bien? ¿Soy un buen padre? No eres el único que se cuestiona, no te creas muy original ; ). 

 

Ciertamente, no es tarea fácil ser papá o mamá, de hecho, es una de las responsabilidades más complejas en la vida. 

 

Tener la responsabilidad de acompañar el desarrollo físico y mental de un ser humano que depende de nosotros, sin duda es un enorme desafío que abarca mucho más que cubrir las necesidades básicas de un niño.

 

Entonces, te preguntarás: ¿Qué características tiene un buen padre? ¿Cuáles consejos podemos poner en práctica para impulsar nuestro deseo y esfuerzo por ser un mejor padre?

 

Vamos por partes. A continuación, te daremos algunas sugerencias y consejos que podrán ayudarte en la tarea de ser un buen papá.

 

La perfección no existe

 

¡De esto que no te quede la menor duda! La perfección no existe en ningún ámbito de la vida humana. Por lo tanto, no te agobies ni te obsesiones por ser el padre perfecto. Habrá ocasiones en las que cometerás errores, no podrás cumplir una promesa o perderás la paciencia. ¡Bienvenido al club de los humanos! Rotos, descosidos, pero eso sí, con muchas ganas de mejorar. 

 

Lo importante es que sigas adelante, reflexiones y aprendas sobre lo sucedido y continúes haciendo tu mejor esfuerzo cada día por ser un buen padre.

 

Muestra tu amor

 

Dile a tu hijo que lo quieres y demuéstrale afecto cada vez que puedas con un abrazo, un beso, una caricia. Hará que se sienta aceptado y amado, mejorará su autoestima y será más feliz.

 

Pero eso aplica para todos en la familia, ¿ok? En cuanto a las emociones, intenta no reprimir las tuyas y tampoco la de tu hijo, ni las positivas ni las negativas. De esta manera, el niño entenderá que no es malo ni vergonzoso sentirse triste o alegre.

 

Escucha y habla con tu hijo

 

Los niños necesitan saber que los toman en cuenta, que los están escuchando con interés. Un buen padre presta atención a lo que su hijo dice, entonces escúchalo cuando quiere contarte cómo estuvo su día, cuando te hable de sus satisfacciones y preocupaciones.

 

Así mismo, pregúntale e interésate por sus historias y opiniones y comparte también las tuyas. ¡La familia es una conversación permanente! Procura siempre contestar sus dudas y preguntas.

 

Con esta práctica, lo conocerás y te conocerá mejor cada día, y su confianza en ti aumentará. Además, sentirá que su opinión es importante y valorada.

 

Igualmente, trata de que la comunicación fluya en forma positiva. Elogia sus logros y los esfuerzos que hace, y anímalo a dar siempre lo mejor de sí mismo.

 

Comparte tiempo con tu hijo

 

Comparte el mayor tiempo posible con tu hijo, sé un padre presente. 

 

Disfruta acompañar a tu hijo en su crecimiento, de enseñarle cosas nuevas, de jugar y leer juntos, de hablar y salir de paseo en familia. 

 

Maravíllate con su crecimiento y la madurez que va adquiriendo con el tiempo.

 

Límites y disciplina con amor y paciencia

Los límites necesarios, justos y razonables tienen que existir para que los niños aprendan qué pueden hacer y qué no en sus relaciones con los demás y con su entorno.

 

Lo importante es que los límites sean claros, que seas coherente a la hora de llamar la atención y corregir un comportamiento. La ambivalencia en la aplicación de las normas podría generar confusión en el niño. Por lo tanto, es conveniente que seas firme y actúes en conexión con los límites que hayas establecido.

 

Cuando quebrante los límites, evita las agresiones físicas y verbales. Intenta explicarles por qué está mal lo que ha hecho. Hazle saber que entiendes cómo se siente e intenta hacerlo reflexionar sobre el error que ha cometido sin avergonzarlo.

 

Sé protagonista en un ambiente familiar de amor y respeto

 

Ser un buen padre significa que te preocupas por el bienestar y felicidad de toda la familia. Es esencial que tu hijo sienta que existe armonía en el hogar, que es sólida y se mantiene a pesar de las dificultades cotidianas.

 

Respeta y valora a la madre e involúcrate totalmente junto con ella en la crianza de tu hijo. Es lógico, ¿no te parece? No le dejes todo el peso a tu esposa, no te limites a ser un proveedor.

 

Sé protagonista de la educación de tu hijo, disfruta cada momento de su desarrollo, acompáñalo y acompáñense como familia en los buenos y no tan buenos momentos.

 

Da el ejemplo

 

Tu hijo te imitará en lo que haces y dices. Por lo tanto, sé consciente de tus comportamientos, actúa con coherencia con respecto a lo que le has enseñado, y admite tus errores. No importante que tan fuerte hables, lo que hagas siempre hablará más fuerte. 

 

Considera, así mismo, que los ejemplos que el niño vea en la casa marcarán una pauta en su formación y en su relación con la familia, maestros, compañeros y otras personas.

 

Si quieres que tu hijo se alimente mejor, realice más actividad física o ayude con alguna tarea del hogar, sé el primero en dar el ejemplo. Estimúlalo a seguirte con hechos y verás los resultados.

 

Un padre informado

 

Un buen padre también se mantiene informado acerca de cómo proporcionar una mejor formación a su hijo.

 

Por ejemplo, infórmate sobre la crianza responsable y respetuosa y las herramientas alternativas que pueden ayudarte a gestionar mejor tus emociones y las de tu hijo, a superar conductas y experiencias negativas en el seno familiar. En este sentido, anímate a acudir a un experto que pueda orientarte, o aplica técnicas de acompañamiento en la crianza.

 

Otros consejos para ser un buen padre

 

Otras prácticas que es conveniente que incorpores para ser el mejor papá posible, son:

 

  • No compares a tu niño con otros, respeta su ritmo y evolución física y mental, y valora y destaca sus logros y esfuerzos.
  • Evita sobreproteger a tu hijo, permítele equivocarse, aprender con la experiencia y madurar para tomar sus propias decisiones.
  • Leer con tu hijo es una de las mejores cosas que puedes hacer. Es una buena oportunidad para compartir, estimularlos a aprender y enseñarle valores.
  • Motívalo a explorar y desarrollar sus capacidades sin exigirle de forma excesiva. De esta forma, evitarás que se bloquee o frustre.
  • En la misma línea, modera tus expectativas sobre lo que será tu hijo en la vida. No quieras vivir a través de él.

 

Por último, recuerda que ser padre es para toda la vida, aprovecha y disfruta cada etapa del crecimiento de tus hijos.

 

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