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10 técnicas para gestionar tus emociones

En los momentos cuando las emociones te desbordan y sientes que no tienes dominio sobre ti misma, seguramente te has preguntado si hay algo que puedas hacer para lograr una eficiente gestión emocional. ¡La respuesta es sí!, existen técnicas que pueden ayudarte a gestionar mejor tus emociones.

 

Por supuesto, para que estas técnicas tengan éxito y consigas desarrollar habilidades de gestión emocional, se requiere un trabajo constante y buena disposición para reflexionar sobre tus propios sentimientos.

 

Gestionar tus emociones y reducir el control

 

¿Por qué estás triste, nerviosa o molesta? ¿Qué es lo que te hace sentir estas emociones? Son dos preguntas básicas que debes responder para identificar y entender tus estados de ánimo como primer paso para lograr una eficiente gestión de tus emociones.

 

Ya has notado que hablamos de gestionar, no de controlar, porque en realidad no se trata de que anules lo que estás sintiendo, ¡es imposible!. La gestión emocional se refiere a aceptar tus emociones y expresarlas de manera equilibrada para evitar los comportamientos y actitudes que te impiden tener una mejor relación contigo misma y con los demás.

 

A continuación te sugerimos algunas técnicas que te serán de utilidad para lograr cada día una mejor gestión de tus emociones.

 

Reconoce tus emociones

 

Como te hemos dicho, el primer paso para gestionar tus emociones es reconocer tus sentimientos y entender las razones que los desencadenan. Analizar lo que hay en el fondo de una determinada reacción emocional, te ayudará a tratar la causa para manejar la emoción que te produce.

 

Es un proceso en el que tienes que ser honesta contigo misma para establecer los motivos de tu rabia, tristeza, miedo o felicidad.

 

Para ayudarte en este trabajo puedes hacer un repaso mental de tu día antes de acostarte, incluso anotar en un diario cómo te sentiste, cuáles fueron tus reacciones ante determinadas situaciones que enfrentaste y las razones por las cuales piensas que reaccionas de una manera u otra.

Presta atención y escucha

 

A veces ocurre que te molestas incluso antes de que haya ocurrido una situación que te podría causar molestia. ¿Por qué? Pues porque antes de que la otra persona haya dicho algo, ya estás adivinando en tu mente lo que ella está diciendo, no la estás escuchando.

 

Intenta prestar atención y escuchar verdaderamente lo que la otra persona está diciendo antes de responder. Y pon cuidado no solo a sus palabras, también a su lenguaje corporal.

 

Es un ejercicio que vale la pena intentar porque te ayudará a comprender al otro, pero también te servirá para poner una pausa a los pensamientos que pueden llevarte a tener una reacción negativa.

 

Practica la autoafirmación

 

En ocasiones eres demasiado dura contigo misma cuando te equivocas o no obtienes el resultado que esperas. En estas situaciones, por supuesto, puedes perder el control sobre el manejo de tus emociones.

 

¿Qué debes hacer? Practica la autoafirmación, recuerda tus virtudes, éxitos y las cosas positivas de tu vida. Trata de gestionar la emoción que sientes, observándola desde un punto de vista menos negativo, de modo que le restes intensidad al sentimiento que estás experimentando.

 

Posponer la emoción

 

Posponer la emoción resulta una estrategia útil para que los sentimientos no te consuman.

 

El ejercicio consiste en posponer por treinta minutos los pensamientos acerca de lo que te molesta, te causa miedo o tristeza. La emoción no desaparecerá, pero esa pausa te permitirá pensar en otras cosas y tal vez cuando regresen los pensamientos sobre lo que te agobia, hayas ganado algo de tranquilidad.

 

Retirarse no está mal

 

Si ya sabes reconocer cuando estás a punto de perder la paciencia, porque has aprendido a identificar la emoción por las sensaciones físicas que experimentas, intenta retirarte de la situación, respira hondo y da la vuelta.

 

Alejarte por un rato evitará una reacción negativa de tu parte y te hará ver el problema con más claridad porque te habrás calmado.

 

Haz una pausa de reafirmación

 

Las pausas son esenciales para mantener la eficiente gestión emocional.

 

Recuerda, no eres perfecta, nadie lo es. Es imposible mantener el manejo de las emociones en todas y cada una de las situaciones que enfrentamos a diario, sobre todo si son repetitivas a tal punto que sientes que consumen tus energías.

 

Entonces, intenta no exponerte nuevamente a la misma situación, y si no lo puedes evitar, si sabes que tendrás que hacerlo, haz una pausa para realizar reafirmaciones positivas que te ayuden a gestionar esa emoción.

 

Ensayar la emoción

 

Visualízate en la situación que te produce ansiedad o rabia, o cualquier otra emoción. 

 

Intenta reproducir en tu mente cómo se desarrolla la situación y la forma cómo reaccionarías. Se trata de anticiparte a esa situación para reducir la intensidad de la emoción que te producirá, y además de prepararte para actuar gestionándola de la mejor manera posible.

 

Piensa en tu futuro inmediato

 

Las emociones pueden hacerte sentir tan mal que puedes llegar a pensar que nunca lograrás tener otro tipo de sentimientos. Pero, no es así, trata de no quedarte atascada en las emociones.

 

Para conseguirlo, aplica la estrategia de pensar en tu futuro inmediato, en cómo te sentirás en una semana, por ejemplo. Seguramente, te darás cuenta de que con mucha probabilidad el sentimiento que en el presente te causa malestar, habrá desaparecido.

 

Practica la meditación

 

La meditación es una estrategia muy recomendada para lograr la gestión de las emociones.

 

Lo es porque a través de esta práctica logras que tu mente se aleje de pensamientos negativos, tomas conciencia del momento presente, aprendes a manejar la respiración y reduces la ansiedad.

 

No olvides el ejercicio físico

 

El ejercicio físico es otra de las buenas prácticas que te ayudarán en el manejo de las emociones. Es liberador, te protege del estrés y hace que tu organismo produzca sustancias que contribuyen a que te sientas de mejor ánimo.

 

Apela al sentido del humor

 

El humor es una herramienta que te ayudará a relativizar los pensamientos y sentimientos que te están generando estrés y ansiedad. Ríete un poco de la situación y de ti misma. No lograrás que el problema desaparezca, pero sí conseguirás estar en mejor disposición para lidiar con él.

 

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