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La emoción como clave en el aprendizaje

La emoción es clave en el aprendizaje. La neuroeducación, una visión de enseñanza en auge en el siglo XXI, se basa en la constatación de que el cerebro asimila mejor los conocimientos cuando está presente la emoción.

Para esta disciplina, la emoción es clave en el aprendizaje; siempre está presente e influye tanto en maestro como en alumno, aunque ninguno se detenga a pensar en ello.

Según los principios de la neuroeducación, el proceso de aprendizaje está determinado por la asimilación de la información sensorial que hace el sistema límbico o cerebro emocional, y por el procesamiento y asociaciones cognitivas que después realiza la corteza cerebral y que derivan en el pensamiento. Quiere decir que la emoción es intrínseca al proceso racional.

Por lo tanto, como se suele decir en el campo de la neuroeducación, primero somos seres emocionales y luego seres racionales, y además somos seres sociales. Son tres aspectos que tienen que ser tomados en cuenta en la educación de los niños.

Por esta razón, como mamá tienes que preocuparte por una educación para tu hijo que no se limite a la memorización de datos y a la transmisión de información de docente a alumno.

 

La emoción es clave en el aprendizaje

 

Toma en cuenta que para el aprendizaje tiene que existir curiosidad, interés, sorpresa, sentido y satisfacción, todos procesos que involucran emociones claves en el aprendizaje.

El estímulo a todos los sentidos del niño debería estar presente en el aula para propiciar, en primer lugar, la curiosidad, que es el factor que impulsa al ser humano a la búsqueda de conocimiento.

En segundo lugar, en el aula tenemos que lograr captar la atención y el interés del niño, y generarle sorpresa por el descubrimiento de lo novedoso y diferente. Al mismo tiempo, buscar que para el niño tenga sentido lo que se le está enseñando, que tenga resonancia en el alumno.

Finalmente, es clave hacer entretenido y motivador el proceso de aprendizaje para que el niño sienta satisfacción por lo experimentado y aprendido.

En suma, la emoción es clave en el aprendizaje porque:

  • Despierta la curiosidad que marca el comienzo de todo el proceso de aprendizaje.
  • Cuánto más intensa es la emoción, más se fijan los conocimientos en la memoria del niño por largo tiempo.
  • El niño logra relacionar unos conocimientos con otros, de esta forma el proceso cobra sentido para él, se hace más satisfactorio y aprende mejor.
  • Logra motivar al niño para que tenga la voluntad de aprender.
  • Con la emoción, se estimula la creatividad del niño.

 

Cómo estimulamos la emoción en el aprendizaje

 

Es necesario valernos de la creatividad para producir emociones positivas en los niños que despierten su curiosidad y capten su interés.

Para enseñar tanto en el aula como en el hogar, puedes usar como herramientas:

  •  El dibujo y la pintura
  •  La música
  •  Los experimentos
  •  El juego y los deportes
  •  Los cuentos y las anécdotas
  •  Las dinámicas grupales

 

Igualmente, puedes poner en práctica estos consejos:

  • Hazle preguntas a tu hijo para fomentar su curiosidad.
  • No permanezcan en la casa o en el salón de clases, salgan al aire libre, a estar en contacto con la naturaleza, o a museos y conciertos.
  • Intenta sorprender, mantener la expectativa en tu hijo, como una forma de captar y conservar su atención.

 

Cómo enfrentar las emociones

 

Como te dijimos al principio, las emociones en el proceso de enseñanza aprendizaje están presentes en maestro y estudiante, son importantes para ambos.

En la escuela el niño puede sentirse alegre, enfadado, motivado, abstraído, y de acuerdo con lo que sienta su proceso de aprendizaje se verá afectado de manera positiva o negativa. La capacidad de comunicación y concentración, por lo tanto de aprender, de un niño será mejor si está de buen humor.

De ahí la importancia de contar con una educación orientada también a enseñar habilidades socioemocionales, herramientas mediante las cuales el niño pueda gestionar sus emociones, sin necesidad de reprimirlas.

Un niño estresado o demasiado ansioso, no rendirá lo suficientemente bien en la escuela. Alcanzar un buen manejo de sus emociones, le permitirá a tu hijo gestionarlas de tal modo que tengan una influencia que beneficie su aprendizaje, y no que lo perjudique. Trabajar las emociones es contribuir a la adquisición de conocimientos racionales.

Por lo tanto, para mejorar el aprendizaje, es necesario que en la escuela y en la casa se fomenten en el niño las habilidades para:

  • El autoconocimiento
  • El manejo y resolución de conflictos
  • La empatía
  • La autoconfianza
  • La toma de decisiones
  • La comunicación asertiva
  • El manejo de ansiedad y estrés
  • La construcción y mantenimiento de relaciones

El rol del maestro

 

El docente tiene que estar consciente de la importancia de las emociones en el aprendizaje, y de cómo estimularlas para que tengan un impacto favorable en el proceso educativo.

Para ello, el maestro tiene que tener dominio de sus propias emociones y construir el mejor ambiente posible en el aula, dando atención emocional a sus estudiantes. Es decir, motivándolos a través del reconocimiento, las experiencias positivas, y evitando asociar el error al fracaso.

En resumen, el maestro debería:

  • Ser capaz de acercarse emocionalmente al niño para motivarlo hasta en los días no tan buenos para el pequeño.
  • Reconocer y reforzar los logros del niño para estimularlo y reforzar su autoestima.
  • Hacer que los niños entiendan que los errores son parte del proceso de aprendizaje.
  • Construir un entorno favorable para el aprendizaje donde primen la confianza y el respeto.
  • Planificar sus actividades de enseñanza enfocándose en generar curiosidad, sorpresa, buena disposición y expectativas en los estudiantes.

 

 

 

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